| Buenos días. Hoy venimos con la antorcha encendida para atizar polémicas. Desde ayer y hasta el martes 1 de febrero, es decir realmente en un puñado de días, se están votando las candidaturas a los premios Oscar. Es decir, tras la primera criba hecha por comités en algunas categorías (Internacional, maquillaje y peluquería, banda sonora, cortometrajes, documentales, animación...), ahora empieza el mambo. El resultado, el listado de finalistas, se hace público el martes 8 de febrero. Y ayer The Hollywood Reporter publicó un reportaje sobre algo que ya he comentado en este boletín: la influencia del votante extranjero en las últimas ceremonias de los Oscar. Lo bueno es que THR lo explicaba con cifras: hasta 2016 entraban unos 300 miembros nuevos en la Academia. Y después del #OscarSoWhite se abrieron las puertas... hasta este 2021, donde han ingresado solo 375 nuevos votantes. El resultado es que 4,421 de los aproximadamente 9,400 académicos actuales -atención, el 47%- han ingresado en los últimos seis años. Y eso ha convertido en mucho más impredecible el resultado. Hasta hace poco, con otear las candidaturas del gremio (o sindicato, aunque en realidad poco tiene que ver con la lucha laboral) de actores, del gremio de productores y del gremio de directores (estos dos últimos hicieron públicas ayer las candidaturas a sus respectivos galardones), se podían acertar con bastante fidelidad los resultados de los Oscar. Hoy, con tantos votantes extranjeros (el 25% no residen en EE UU) que no pertenecen a ninguno de los sindicatos, ha aumentado la incertidumbre. Porque además este año la Academia ha prohibido el envío de copias físicas (carísimo). Todos los visionados son ahora en línea o en salas en ciudades por todo el mundo, lo que ha igualado la pelea. En Madrid se han celebrado estos días visionados para académicos de Hollywood, y en los medios de comunicación recibimos incluso alguna propuesta para acceder a estrellas, que en otro caso era imposible, con la condición de que se publiquen antes del lunes 31 (y así hacer ruido y llamar la atención al votante)... lo que choca con los ritmos noticiosos. ¿Funciona esa promo? Diría que sí, o al menos estos votantes son activos. Creo que Roma, de Alfonso Cuarón, llegó demasiado pronto a los Oscar, y que en 2021 hubiera tenido más posibilidades. En cambio, Parásitos tuvo el timing perfecto: Palma de Oro, todo tipo de parabienes y arrase final en la gala de Hollywood, la celebrada a pocos días del confinamiento por la covid. Y diría que Nomadland, de Chloé Zhao, también se benefició de este impulso. Por eso, cuando veo las candidaturas de los sindicatos de productores, actores y directores, y no veo los nombres de Kristen Stewart por Spencer, o de Drive My Car, de Ryûsuke Hamaguchi, o poco reflejada esa obra maestra que es Licorice Pizza, de Paul Thomas Anderson, no me pongo nervioso: hasta que cierren los votos el 1 de febrero todo es posible. Por si acaso, y aquí entra el Gregorio conservador, un repaso rápido a las candidaturas de los PGA y de los DGA (productores y directores) no está de más. Y tampoco que este año habrá fijo 10 candidatas en los Oscar a mejor película, no jugarán con una cantidad variable. En los DGA, compiten Paul Thomas Anderson, por Licorice Pizza; Kenneth Branagh, por Belfast; Jane Campion, por El poder del perro; Steven Spielberg, por West Side Story, y Denis Villeneuve, por Dune. Y atentos, porque hay también premio a debutante, y ahí, entre otros asoman Maggie Gyllenhaal, por La hija oscura; Rebecca Hall, por Claroscuro; Lin-Manuel Miranda, por Tick, tick... Boom y, sorpresón y muchas felicidades, la mexicana Tatiana Huezo por Noche de fuego. ¿Confiamos en ellos? En su categoría, en las dos últimas ediciones, han acertado en 4 de 5 finalistas: el año pasado los Oscar prefirieron al danés Thomas Vinterberg en vez de a Aaron Sorkin, y el anterior, del quinteto de la DGA se cayó Taika Waititi y entró Todd Phillips. ¿Y los productores? Pues ellos han elegido esta lista. Belfast, CODA, No mires arriba, Dune, West Side Story, Beings the Ricardos, El método Richard, Licorice Pizza, El poder del perro y Tick, tick... Boom. Con tantos filmes, es complicado. Pero hay malas señales para el Bond, para la nueva entrega de Spider-Man, para El callejón de las almas perdidas y para La casa Gucci. Veremos si alguna de ellas (o de los títulos internacionales) entra al final en el Oscar a mejor película. Por las dudas: sí, este premio no lo ganó Parásitos en su año, sino 1917.
También hubo anuncios de los sindicatos de guionistas (que no eligen entre material internacional, cuidado) y de los montadores (en estos entró Sin tiempo para morir, que al menos ahí recibe un aliento en la carrera a los Oscar). Y un aviso, si Javier Bardem y Penélope Cruz entran en las selecciones a los Oscar, y hay posibilidades, sería el cuarto matrimonio de actores en lograrlo el mismo año. Y hablamos de Francia, pero en las candidaturas a los César, sus premios, sus cineastas han resultado deprimentemente conservadores. Si Las ilusiones perdidas ha sacado 15 selecciones y Aline 10, el cine más arriesgado lo encabeza Annette con 11, y han tirado al vacío a El acontecimiento, con cuatro, y a Titane, con otras cuatro. Locuras: ninguneo histórico a Petite maman, no están ni Vincent Lindon, por Titane, ni Charlotte Rampling, por Benedetta, y de Todo ha ido bien, la nueva película de Ozon, han pasado tanto que se les ha olvidado en actor de reparto a André Dussollier. Una reflexión sobre Titane. Es cierto, no es una obra maestra, sino un producto irregular con aciertos geniales, pero que gane la Palma de Oro, sea la elegida para los Oscar (la selección en Francia la hace un comité) y ni siquiera entre en el apartado de César a la mejor película... Por cierto, en el septeto a mejor película extranjera ha entrado Madres paralelas, de Pedro Almodóvar. 'Belfast', la infancia de Kenneth Branagh Si Roma era la visión muy personal de Alfonso Cuarón de su infancia, Belfast es lo mismo de Kenneth Branagh. Pero Branagh no es Cuarón. Hace años que el currículo de Branagh como director no tiene mucho interés: va, rueda y a otra. En 2007 hizo su versión de La huella, y cuando volvió a la carga fue con Thor (por suerte en Marvel cambiaron en las siguientes entregas de director), Jack Ryan, Cenicienta, Asesinato en el Orient Express, Artemis Fowl... Para qué seguir. Belfast podía haber sido la vuelta de aquel tipo que con su revisión de Shakespeare parecía la mezcla entre Laurence Olvier y Orson Welles. Entiendo que es su visión, sus recuerdos de niños, y por ello no pretenden reflejar la auténtica realidad de lo ocurrido en Belfast a finales de los sesenta, pero personalmente creo que esa película debería enganchar y emocionar al público, y qué poco me interesan las desventuras de la familia Branagh. Es que da igual lo que les pase, y ese debería de ser el principal motor narrativo de Belfast. En cualquier caso, el conflicto de Irlanda del Norte ha dado mucho juego en cine de ficción, documentales y fotografías, y aquí así lo cuenta, y muy bien contado, Miguel Ezquiaga. Cate Blanchett, la jefa de Almodóvar Escuchas la voz grave de Cate Blanchett a través del teléfono, y se te encoge el corazón. La actriz estaba promocionando El callejón de las almas perdidas, su ansiada colaboración con Guillermo del Toro (ya lo intentaron con una serie y repetirán en el Pinocho), pero de paso habló de No mires arriba y de su futuro trabajo en Manual para mujeres de la limpieza que coproduce con El Deseo y que cuenta con el guion y la dirección de Pedro Almodóvar. La entrevista la podéis leer aquí, aunque entresaco varias perlas. Sobre Almodóvar: "Somos colaboradores, algo que busco en mis películas. Llevaba tiempo queriendo trabajar con Pedro, disfrutar de su pasión". Sobre la actualidad: "Vivimos en un mundo en el que impera el populismo, en el que no se escuchan los razonamientos" y "El nivel global de desconfianza y miedo es increíble. A mí aún me asombra la corrupción generalizada que hemos aceptado. Deberíamos reflexionar más sobre ello y por eso es pertinente hacer este tipo de películas, debatir sobre ello". Y sobre Guillermo del Toro: "Es único. No solo es un gran amante de la historia del cine, como es obvio, sino que le fascinan la interpretación, el diseño de producción, la fotografía. Está creando constantemente y es un artista que impulsa a quienes trabajamos a ser mejores". Sundance aún da juego Esta semana hemos estado atentos a lo que nos llegaba desde Utah en EE UU, del festival que en su momento fue un hervidero de cine indie. Las cosas han cambiado, pero mantiene algo del espíritu primigenio y allí cada año asoman algunos títulos interesantes. Nosotros nos hemos detenido en tres. Porque era la única película española en el certamen y porque de verdad es estupenda, hablamos de Cerdita con su directora, Carlota Pereda, que ha logrado aunar un drama sobre el acoso a las adolescentes obesas, una oda a la diferencia y una retorcida, aunque lógica, atracción fatal entre gente que se siente expulsada de la sociedad. Basada en el corto que ganó el Goya, Cerdita ha crecido en, obviamente, duración, mecanismo narrativo y complejidad emocional. Y entre los documentales, Irene Crespo escribió sobre el que se ha rodado alrededor de Kanye West los últimos 20 años (toma esa, Richard Linklater), un filme que se verá en Netflix aunque antes su protagonista ha provocado hilaridad en las redes sociales pidiendo que le dejaran remontarlo (suerte que lo han dirigido dos amigos suyos); y sobre el ataque al capitalismo del filme de Abigail Disney, una de las herederas del imperio, que entra a deguello en los penosos contratos laborales que tienen los trabajadores de los parques Disney y más en comparación con el sueldo del consejero delegado de la compañía y sobre la sinrazón de que ricas como ella paguen tan pocos impuestos.
Dos grandes directores que estrenan hoy viernes Hoy coinciden en los estrenos Paco Plaza, con un peliculón, La abuela, y François Ozon, con una película no tan buena, Todo ha ido bien, sobre un caso real de eutanasia en Francia, donde está prohibida. Es una pena que el drama de Ozon chirríe en sus momentos de alta burguesía parisiense, esa que vive en pisos de parquet crujiente, porque los conflictos familiares poseían suficiente buen material para haber ido más lejos. Todo lo contrario de la familia -compuesta solo por abuela y nieta- del terror entre sutil y psicológico de La abuela de Plaza: él sí ha estado a la altura de la propuesta planteada. Una coda final: lo de los dos espectadores que han demandado a Universal porque en uno de los tráileres de Yesterday aparece Ana de Armas, y no en la película (se cayó en montaje), es de traca, y de reflejo del triunfo del mercachife en el sistema judicial estadounidense: Porque si hablamos de mentiras en los tráileres...
Estrenos de la semana Aquí vamos con cuatro lanzamientos. BELFAST. Kenneth Branagh Javier Ocaña apunta: "Es posible que, al menos para este crítico, Belfast no sea, por sus características y objetivos, el peliculón inolvidable del que se hablaba en algunos ámbitos, marcado como gran favorito al Oscar a la mejor producción del año. Una categoría, la de obra mayor —con independencia de los premios de la academia—, a la que podría haber aspirado con algo más de profundidad y de perspicacia, porque poco tienen que ver la belleza estética y la ausencia de una crudeza verdadera, intuida pero que nunca acaba de turbar". EN UN MUELLE DE NORMANDÍA. Emmanuel Carrère Elsa Fernández-Santos explica sobre una película que yo os recomiendo vivamente: "El resultado es una película que durante al menos dos tercios de su relato se presenta auténtica y desoladora, mostrando la impotencia de las de abajo frente a la sinrazón de los de arriba, y el respeto y la solidaridad mutuos en un universo laboral que no admite descansos. 230 camas a cuatro minutos por cama, en el ferry que atraviesa el Canal de la Mancha". LA ABUELA. Paco Plaza Apunta Fernández-Santos: "Escrita junto a Carlos Vermut (algo que va más allá del chiste de llamar Magical Girl al perfume que anuncia la protagonista del filme), La abuela es una película que redunda en esa idea de la sororidad vampírica que Vermut desplegó en Quién te cantará, su última película. Pero, ante todo, La abuela es una revisión del mito de Caperucita Roja donde ya nada es lo que aparenta, como si los cuentos de hadas ya solo fuesen terroríficos espejos deformantes". TODO HA IDO BIEN. François Ozon También Ocaña escribe: "Una película sobre la eutanasia que no recorre el camino fácil, sino que opta por el más empedrado con dos valientes y muy nobles decisiones de François Ozon, su director: un personaje protagonista áspero y malencarado, por el que se siente nula empatía —"¡vaya cabrón hasta el final!", llega a decir una de sus hijas—; y, por si esto fuera poco, un hombre de una vitalidad poco común en los momentos inmediatamente anteriores al suicidio asistido en una clínica suiza, pese a sus 85 años y a su estado físico tras un accidente cerebrovascular. Y sin embargo, qué rabia que después de una base tan anómala, tan a contracorriente, la película francesa Todo ha ido bien no consiga desarrollar con altura dramática ni social sus singulares postulados previos". Un abrazo a todos. Para cualquier consulta, en Twitter soy @gbelinchon |