| Hola a todos: Antes de empezar la newsletter en puridad, toca acto de contrición por un cagarro. La semana pasada escribí aquí sobre la sala de conciertos parisiense que sufrió el atentado que ilustra Un año, una noche, de Isaki Lacuesta. El nombre de la sala es Bataclan, y yo escribí Bataplan. En realidad, Bataplán, con tilde, es la discoteca donostiarra donde los antiguos del lugar, los que aún pagamos copas con pesetas, celebrábamos las noches del festival de San Sebastián... y donde, por cierto, conocí a uno de los mejores responsables de lanzamientos de películas en la parte que atañe a la prensa, Manel Vicaría, que con el tiempo se convirtió en un amigo íntimo, y al que muchos echamos cada día de menos. Perdón por el cambio de consonante en el nombre de las salas. Vamos a la semana. Mañana acaba la Seminci, festival que muestra un cariño y un cuidado con los documentales. Entre los vistos allí, los proyectados en el precedente festival de San Sebastián y los que se estrenan próximamente, como Las cartas perdidas (al que pertenece la foto de republicanas represaliadas por el franquismo con la que se abre este boletín), Rocío García ha hablado con los creadores de aquellos que se centran en la recuperación de la memoria, que además coinciden con la aprobación de la Ley de la Memoria Democrática. Además, hay otros filmes latinoamericanos, como Argentina, 1985, que ahondan en esa recuperación del pasado. Todo eso lo podéis leer aquí. Aparte creo que merece la pena detenerse un momento en Regreso a Raqqa, de Albert Solé (que sabe bien cómo hacer grandes documentales) y Raúl Cuevas, que ahonda en el secuestro durante medio año de 2013 del periodista Marc Marginedas, junto a una veintena de reporteros de todo el mundo (también españoles), por parte del Estado Islámico. Marginedas es un personajazo por su labor profesional, por su entorno familiar, que enriquece su personalidad ante pantalla, y por lo que vivió en ese secuestro. Regreso a Raqqa es tan interesante como desolador, y Juan Navarro habló con sus creadores en la Seminci. Los documentales me impulsan a reflexionar sobre un nuevo mantra que circula por las redes: "el cine necesario". Sinceramente, y lo digo con dolor por lo que lo amo, no existe el cine necesario. Ninguna película es necesaria, lo necesario es comer, respirar, tener dónde resguardarte, la sanidad... El mundo puede vivir sin películas; otra cosa es que creo que el mundo no debe de vivir sin películas. El ser humano puede vivir sin arte, pero no sería ser humano sin el arte. No podemos juzgar las películas porque sean necesarias, aunque sí aportan un gran valor, obviamente, su pertinencia y su oportunidad (y lo dice alguien que consume cine y series todos los días). Otro día entraremos en un ulterior debate que levanta polvareda en redes y conversaciones de festivales: ¿de qué hablamos cuando hablamos de cine? ¿De cine o de cuestiones coyunturales? Es un melón que da respeto abrir. Antes de ir a los estrenos, esta semana ha habido varias historias interesantes. He seleccionado algunas de ellas: El festival de Morelia cumple 20 años. El festival de cine de Morelia (México) cumple 20 años, convertido ahora en la pantalla del cine de vanguardia de aquel continente y como escaparate del cine mexicano. Y aquí hay un reportaje sobre ello. Michael J. Fox. A sus 30 años, Michael J. Fox estaba estrenando la tercera parte de Regreso al futuro, cuando un neurólogo le confirmó que padecía párkinson. Más de tres décadas después, el actor sigue en activo, liderando una fundación prestigiosa sobre la enfermedad, y acaba de superar un año difícil, como cuenta aquí. Jerzy Skolimowski, un cineasta abocado al pesimismo. El pasado lunes estuve un rato con Jerzy Skolimowski, uno de los últimos cineastas de una gloriosa ola del cine polaco, con el maestro Wajda a la cabeza, y con Andrzej Munk, Kieslowski, Zanussi, Polanski, Konwicki y Skolimowski detrás. Más aún, Skolimowski además de sus películas, solo ha escrito para otros dos directores: Wajda y Polanski. En persona Skolimowski, a sus 84 años impone (hizo malo en Los vengadores de Marvel) con su físico de boxeador. No así en sus modales, educadísimo. Sobrevivió al nazismo -a los siete años, ya había sido rescatado de los escombros de una casa bombardeada a las afueras de Varsovia; y su padre había sido ejecutado por los invasores alemanes-, huyó del comunismo, hizo carrera en el mundo anglosajón y volvió a su país natal de 2007. Tiene en su carrera el Oso de Oro, varios premios en Cannes, y todo tipo de parabienes y grandes películas. Y con todo, hablando con él por su estreno de EO (el 16 de diciembre), se declaraba profundamente pesimista con el futuro. La sombra de Putin es alargada. Si queréis leer la entrevista con este cineasta, uno de esos personajes bigger than life, aquí la tenéis. Estrenos de la semana Hoy nos detenemos en tres lanzamientos: ÁMSTERDAM. David O. Russell A Carlos Boyero le ha espantado la nueva película de David O. Russell, que efectivamente es aburrida, remarca cada hecho oralmente como si el público fuera tonto y encadena finales sin sentido: "Yo no doy crédito a lo que veo y escucho en el agotador metraje de la última tontería que se le ha ocurrido a Russell. El guion juega con variados géneros, pero fracasa en todos ellos". Podéis leer la crítica aquí. L'IMMENSITÀ. Emanuele Crialese Para Elsa Fernández-Santos, esta película, que ilustra la infancia de su director, niño trans, se salva por Penélope Cruz: "Con la fuerza de sus mejores interpretaciones, Cruz compone a una mujer destruida, carcomida por el dolor, pero que encuentra su propio camino desde la mirada retadora y a la vez cautivada de su hijo". Podéis leer la crítica aquí. EL CUARTO PASAJERO. Álex de la Iglesia Javier Ocaña cuenta sobre la nueva comedia de Álex de la Iglesia: "Su creatividad se muestra dispar en una obra inequívocamente suya, tanto en sus preocupaciones como en su estilo". Podéis leer la crítica aquí. Hasta la semana que viene, en que abriré un nuevo apartado: lo que estoy leyendo de cine (que hay muchas novedades buenas, reguleras y malas sobre las que merece la pena detenerse). En Twitter, para cualquier consulta, soy @gbelinchon ¿Nos ayudas? Reenvía esta newsletter a tus contactos o diles que se apunten aquí. |